
Toda planificación tiene un grado importante de incertidumbre. Si los negocios fuesen coser y cantar sería muy fácil para cualquiera empezar a ganar dinero. No es así. Hay que pensar en muchas variantes, tanto positivas como negativas y elaborar diversas rutas previsibles del negocio. Un proyecto será viable cuando se vea con claridad unos beneficios y una liquidez suficiente.

Para empezar hay que evaluar los medios propios de que se dispone para comenzar el gran viaje que nos espera. Estos medios pueden ser el disponer de un local donde desarrollar la actividad (si es necesario), o el dinero en efectivo que tengamos, pero también hay que evaluar la capacidad personal para realizar lo que se pretenda. El capital humano puede ser tan importante como el material y no solo hay que pensar en el plano laboral, también hay que pensar en nuestro entorno a la hora de planificar lo que nos puede suponer un cambio de vida.
En el momento de planificar nuestro proyecto hay una serie de factores que hay que tener en cuenta:
- Gastos de estructura.
- Gastos de amortizaciones.
- Gastos financieros.
- Gastos fijos.
- Previsión de compras.
- Ingresos por ventas.
- Impuestos.
La política de pagos y cobros es muy importante. Hay que tener en cuenta que nuestro equilibrio financiero siempre depende del cobro puntual de nuestras ventas, y al mismo tiempo, nuestro estilo de pagos hará que tengamos unos proveedores satisfechos.





